top of page
Recurso 1150x.png

Del reloj checador al control digital: Historia de la asistencia laboral en México.

Foto del escritor: L.S. Miguel Pérez Barranco
L.S. Miguel Pérez Barranco
24 ago
6 min de lectura

Área de Gestión Documental | Global Access, Servicios y Soluciones, S.C.


Muestra a una persona registrando por huella en un reloj checador

Introducción


Llegar a nuestro centro de trabajo, registrar la entrada y comenzar la jornada laboral parece una acción natural y cotidiana. Sin embargo, detrás de este breve momento existe una historia que refleja buena parte de la evolución de las relaciones laborales, particularmente en México. Durante décadas, las empresas han buscado distintas formas de saber cuándo inicia y termina la jornada de sus trabajadores: primero mediante listas y registros escritos, después con tarjetas y relojes checadores, más adelante con sistemas electrónicos y, actualmente, mediante herramientas digitales.


Lo que comenzó como una necesidad administrativa se ha convertido en un elemento cada vez más importante para organizar y documentar el trabajo. En México, esta evolución adquiere especial relevancia ante los cambios recientes en materia laboral y, particularmente, ante la reducción gradual de la jornada de trabajo hasta llegar a las 40 horas semanales en 2030. La reforma de 2026 también incorporó nuevas obligaciones relacionadas con el registro electrónico de la jornada, lo que abre una nueva etapa en la historia del control de asistencia.



Del papel al reloj checador


Durante buena parte de la historia laboral, llevar un registro de asistencia era una tarea sencilla, aunque no siempre precisa. En muchos centros de trabajo se utilizaban listas en las que cada persona anotaba su nombre y la hora de llegada. En otros casos, un encargado era quien registraba manualmente las entradas y salidas. Estos métodos permitían tener una referencia sobre la asistencia, pero dependían de la persona responsable del registro y estaban expuestos a errores, omisiones o modificaciones.


Con el crecimiento de las empresas y el aumento del número de trabajadores, fue necesario encontrar mecanismos más ordenados. Así apareció el reloj checador, un dispositivo que marcaba en una tarjeta la hora en que una persona ingresaba o salía del centro de trabajo. La imagen de los trabajadores colocando una tarjeta en una máquina se convirtió, durante décadas, en una escena habitual en fábricas, oficinas, comercios y otras organizaciones.


El reloj checador no solamente representó un cambio tecnológico. También modificó la manera de entender la asistencia laboral. La hora de entrada y salida dejó de depender exclusivamente de una anotación manual y comenzó a existir un registro más concreto de la jornada. Para las empresas, esto facilitaba la organización de horarios y el control de incidencias; para los trabajadores, significaba contar con una referencia más clara sobre el tiempo registrado.


De la tarjeta al registro electrónico


Con el paso del tiempo, las tarjetas de papel fueron sustituidas por sistemas electrónicos. Primero aparecieron las tarjetas magnéticas y posteriormente las tarjetas de proximidad, entre ellas las conocidas como RFID, que incorporaban mecanismos electrónicos de identificación y podían utilizarse tanto para registrar la asistencia como para controlar el acceso a determinadas áreas.


Estos sistemas permitieron que el registro dejara de depender completamente de una tarjeta física. La información podía almacenarse electrónicamente y ser consultada posteriormente. Esto facilitó la administración de horarios y permitió relacionar los registros de entrada y salida con diferentes incidencias laborales.


Durante la pandemia, como parte de las medidas implementadas para reducir el contacto físico en algunos centros de trabajo, también comenzaron a utilizarse alternativas como lectores de códigos de barras y códigos QR asignados individualmente a los trabajadores. Estas herramientas permitieron registrar entradas y salidas de manera electrónica, reduciendo el contacto directo con determinados dispositivos y facilitando la generación y conservación de los registros de asistencia.


El control digital del tiempo de trabajo.


En años recientes, esta evolución ha dado paso a sistemas digitales que permiten registrar y administrar la asistencia de una manera más flexible. El almacenamiento de la información también cambió: los registros dejaron de depender exclusivamente de tarjetas, archivos físicos o grandes espacios destinados a conservar documentos y comenzaron a concentrarse en sistemas electrónicos y bases de datos.


Actualmente, el registro puede realizarse mediante una computadora, un teléfono móvil, una terminal instalada en el centro de trabajo u otras herramientas destinadas a trabajadores que desarrollan sus actividades fuera de una oficina tradicional, como sucede con el trabajo a distancia o determinadas labores en campo.


Dependiendo del sistema utilizado, es posible registrar entradas y salidas, horarios, retardos, ausencias, permisos y tiempo extraordinario. La información puede concentrarse y consultarse posteriormente por las áreas responsables de la administración del personal. De esta manera, el control de asistencia dejó de estar necesariamente ligado a una máquina colocada en la entrada de una empresa y comenzó a convertirse en una herramienta para documentar de manera más amplia el tiempo de trabajo.



La jornada laboral ante las nuevas reformas en México


Esta evolución tecnológica adquiere una nueva dimensión frente a los cambios recientes en materia laboral. La reforma publicada el 1 de mayo de 2026 estableció una reducción gradual de la jornada máxima semanal: 48 horas durante 2026, 46 en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 horas a partir de 2030. La propia reforma establece que esta reducción no deberá implicar disminución de salarios o prestaciones.


El cambio también modifica el marco para el tiempo extraordinario. La reforma estableció una transición gradual en el número máximo de horas extraordinarias semanales, que será de nueve durante 2026 y 2027, diez en 2028, once en 2029 y doce en 2030. Asimismo, se estableció que la suma de la jornada ordinaria y extraordinaria no podrá superar doce horas diarias.


Ante este nuevo escenario, conocer con precisión el inicio y la terminación de la jornada adquiere mayor importancia. Contar con registros claros puede facilitar la organización de los turnos, la identificación de incidencias y la documentación del tiempo efectivamente trabajado.


Además, la reforma de 2026 incorporó expresamente a la Ley Federal del Trabajo una nueva obligación para los patrones: registrar de manera electrónica la jornada laboral de cada persona trabajadora, incluyendo el horario de inicio y finalización, y proporcionar dicha información a la autoridad cuando sea requerida. La misma disposición señala que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social deberá emitir las reglas que determinen el ámbito de aplicación y las excepciones a esta obligación. Estas disposiciones generales entrarán en vigor el 1 de enero de 2027.


Este cambio representa un punto de encuentro entre la evolución tecnológica y la legislación laboral. El antiguo reloj checador ya no solamente debe verse como una herramienta para controlar la puntualidad. El registro electrónico comienza a adquirir una relevancia jurídica relacionada con la documentación de la jornada, precisamente en un momento en que México avanza hacia una reducción progresiva del tiempo máximo de trabajo.



Un control que ya no solamente mide entradas y salidas


Los cambios recientes muestran que el concepto de jornada laboral no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la entrada y la salida. La llamada “Ley Silla”, por ejemplo, incorporó disposiciones relacionadas con los periodos de descanso y el uso de asientos durante la jornada para determinadas personas trabajadoras. Estas medidas forman parte de una transformación más amplia de las condiciones en las que se desarrolla el trabajo.


Así, el control de asistencia comienza a formar parte de una conversación más amplia sobre la manera en que se organiza y documenta la jornada. Ya no se trata solamente de saber a qué hora llegó una persona y a qué hora salió, sino de contar con información que permita conocer cómo se distribuye el tiempo laboral, cómo se registran las horas extraordinarias y cómo se documentan determinadas incidencias.


La tecnología puede facilitar este proceso, pero también plantea nuevos retos relacionados con el manejo, conservación y consulta de la información laboral. El paso de las tarjetas de papel a los sistemas electrónicos representa, por ello, mucho más que un cambio de herramienta: implica una nueva manera de registrar el tiempo de trabajo.


Muestra un grafico relacionado al la ley de las 40 horas en mexico

Conclusión


Desde una lista escrita a mano hasta una aplicación capaz de registrar información en segundos, el control de asistencia ha acompañado la transformación del trabajo durante generaciones. El reloj checador que alguna vez representó la modernidad en los centros de trabajo ahora forma parte de una historia que continúa con sistemas electrónicos y nuevas formas de organización laboral.


México se encuentra actualmente ante una nueva etapa, marcada por la reducción gradual de la jornada hasta llegar a las 40 horas semanales y por la incorporación del registro electrónico de la jornada en la Ley Federal del Trabajo. Esto plantea preguntas que apenas comienzan a cobrar importancia: ¿cómo deberán adaptarse las empresas?, ¿qué características tendrán los nuevos sistemas de registro?, ¿cómo se documentarán las horas extraordinarias?, ¿qué sucederá con quienes realizan sus actividades fuera de un centro de trabajo? La historia del control de asistencia todavía está escribiendo sus siguientes capítulos, y su evolución permitirá observar de qué manera la tecnología y el derecho laboral continuarán transformando la forma en que se organiza y documenta el trabajo en México.


Muestra una tabla de contenido relacionado al tema de las 40 horas en mexico

Bibliografía

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2026). Ley Federal del Trabajo. https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LFT.pdf


De la Garza Toledo, E. (Coord.). (2000). Tratado latinoamericano de sociología del trabajo. El Colegio de México; Fondo de Cultura Económica; Universidad Autónoma Metropolitana.


De la Garza Toledo, E. (Coord.). (2011). Trabajo no clásico, organización y acción colectiva. Plaza y Valdés; Universidad Autónoma Metropolitana.


Diario Oficial de la Federación. (2026, 1 de mayo). Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo, en materia de reducción de la jornada laboral. Gobierno de México. https://www.dof.gob.mx/nota_detalle_popup.php?codigo=5786537


Friedmann, G., & Naville, P. (Eds.). (1971). Tratado de sociología del trabajo. Fondo de Cultura Económica.


Presidencia de la República. (2025, 3 de diciembre). Presidenta Claudia Sheinbaum anuncia proyecto de reforma para la implementación gradual de la jornada laboral de 40 horas. Gobierno de México. https://www.gob.mx/presidencia/prensa/presidenta-claudia-sheinbaum-anuncia-proyecto-de-reforma-para-la-implementacion-gradual-de-la-jornada-laboral-de-40-horas


Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (2026, 25 de marzo). Reducción de la jornada laboral a 40 horas: preguntas frecuentes. Gobierno de México. https://www.gob.mx/stps/documentos/reduccion-de-la-jornada-laboral-a-40-horas-preguntas-frecuentes

Comentarios


bottom of page